Para celebrar el año nuevo los japoneses deciden concentrarse en purificar sus casas y barrios para recibir los festejos. Sus celebraciones comienzan en los primeros días de diciembre y son pintorescas y decorativas. Se acostumbra pintar los frentes de las casas con diseños de bambú, cañas y pino para recibir el espíritu del año que llega. Se pueden recibir en cada barrio japonés muchas ofrendas gratuitas para decorar las casas que también los turistas suelen atesorar en forma de souvenir como recuerdo de su viaje.

La fiesta de año nuevo se extiende por tres días y es la más larga del año. Se aprovecha para reuniones postergadas con la familia íntima porque la tradición japonesa considera que debe ser en familia y para poder acercarse a la tranquilidad de haber concluido un nuevo año con los seres queridos. Se puede disfrutar de degustaciones y platos exquisitos en restoranes y clubes de comidas durante todo diciembre además de probar el increíble Sake, la bebida más tradicional del Japón a base de arroz fermentado. La comida más recomendada y elegida por los japoneses en año nuevo es el osechi, hecho con algas marinas y langosta. Esto puede probarse en los restoranes de todas las ciudades al igual que el Sake, que también se vende en puestos callejeros y mercados.

La principal atracción de la noche de año nuevo es el show de fuegos artificiales que se compone además de imágenes en 3d y luces virtuales. Si se buscan celebraciones más tradicionales y culturales pueden visitarse los templos y santuarios que permanecen abiertos durante toda la noche para compartir toda la tradición del año nuevo japonés. Hay visitas guiadas, danzas religiosas y meditaciones grupales para recibir en Japón el año nuevo más espiritual de todos.

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