Entre 1975 y 1979 fueron asesinados en Camboya cerca de dos millones de personas bajo el régimen brutal de Pol Pot y ese pasado sangriento agita sus fantasmas en algunos de los destinos más turísticos del país.

Los Jemeres Rojos fue el nombre que abarcó una mezcla de maoísmo radical y nacionalismo jemer y ahora, 14 lugares que formaron parte de su historia sangrienta, van a ser abiertos al turismo incluyendo el último escondite en la jungla donde permanecieron durante 20 años, y el crematorio de su líder Pol Pot en Chong Chom, cerca de la frontera con Tailandia.

Este tipo de turismo de genocidio hace un recorrido por la historia y la geografía de los sucesos ocurridos, periplo que se concentra mayormente en una zona de 125 kilómetros al norte de los Templos de Angkor, conocida como Along Veng, el último bastión de resistencia jemer en Camboya.

Fue allí mismo donde, en 1997, Pol Pot fue juzgado y condenado a arresto domiciliario por sus antiguos camaradas. La casa del líder jemer Ta Mok, alias El Carnicero o el Hermano Número 5, que es donde se realizó el juicio, también puede visitarse, así como el Mercado de Along Veng donde fue arrestado. El Carnicero murió en la cárcel de Phnom Penh en 2006.

El viajero puede visitar también el Museo del Genocidio Tuol Sleng, un antiguo colegio reconvertido por los jemeres en centro de interrogaciones y prisión conocido como la S-21.

Allí con desgarradora sencillez que no ha sido alterada para agradar al turista, es posible observar estremecedores testimonios gráficos, fotos de los prisioneros encadenados a sus camas y manchas de sangre que actualizan el horror.

Por último, y a 14 kilómetros de de Phnom Penh, los campos de la muerte de Choeung Ek ofrecen otra visión del infierno con su fotografiada urna que contiene 8.000 calaveras humanas.

Algunas voces critican la posibilidad de lucrar con la peor tragedia del siglo XX pero, más allá de eso, mantener viva la memoria tal vez sea una manera de evitar que se repita la historia.

Fotos: Taringa

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