‘A donde fueres, haz lo que vieres’ dice el refrán así es que si tienes pensado viajar a China bueno es que conozcas las normas de etiqueta que rigen a la hora de comer, algunas de ellas, muy contrarias a las occidentales.

La comodidad y satisfacción del huésped es primordial para el anfitrión que cede su casa y homenajea al invitado colocándolo en el centro de la mesa, de cara a la puerta y a la izquierda del anfitrión.

La puntualidad es un punto importantísimo, así como también la cortesía de no comenzar a comer sin tener el permiso del dueño de casa que es quien da el visto bueno para iniciar.

La variedad y exotismo de algunos platillos es un tema que debemos atender con estoicismo ya que pueden atentar contra la sensibilidad de nuestros estómagos occidentales. En tal caso debemos saber que estamos obligados a probar todo lo que nos sirvan aunque no lo terminemos, porque el rechazo es tomado como un insulto. Dejar el cuenco totalmente limpio tampoco es conveniente porque atentaría contra la buena economía del anfitrión.

Éste es quien sirve la comida, comenzando con el invitado a quien le reserva los mejores trozos después de haber brindado previamente, pero la copa del invitado siempre quedará por debajo de las de las personas de mayor edad y rango.

Generalmente se utilizan los clásicos palillos para comer, pero no debes pinchar ningún alimento y menos de manera vertical con ellos, porque se considera una ofrenda a los muertos. De cualquier manera, la cálida hospitalidad oriental siempre dispone de cubiertos en respeto a la cultura del comensal.

Al finalizar, los palillos se dejan sobre la mesa o en un apoyadero; nunca sobre el plato.

Contrariando nuestras costumbres, no es el cuenco con arroz el que se acerca a nosotros sino nosotros quienes nos acercamos a él; no está mal visto cruzarse delante de otros comensales para coger algo de la mesa, hacer ruido al sorber la sopa, ni utilizar el mondadientes siempre y cuando no te tapes la boca con la mano.

En China no se acepta de buen grado que te ofrezcas a pagar pero, si lo haces, basta con una vez ya que de insistir estarías poniendo en duda la capacidad económica de quien te invita.

Nunca debes chuparte los dedos: terminada la comida, traerán toallas calientes para que te limpies pero no podrás levantarte de la mesa hasta que el anfitrión dé por terminado el banquete y te pregunte si te gustó.

Vía: Sobre China

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