Asia, con sus templos y estatuas de Buda, es el destino favorito de aquellos que desean escapar de la Navidad y su simbología, pero hay un lugar sin embargo, donde podemos encontrar símbolos inequívocamente navideños.

Se trata de Filipinas, el único lugar de Asia en donde la Navidad se celebra no sólo en la intimidad de los hogares sino también en los grandes centros comerciales y en las calles que viven con alegría la festividad religiosa.

Y es que, así como en otros países asiáticos quedan todavía huellas de la influencia británica o francesa, en Filipinas, la herencia colonial española se trasluce en el fervor religioso y la alegría de la fiesta.

 La Navidad empieza a celebrarse en todo el país el 16 de Diciembre, con 9 días de Misas al amanecer que culminan con la Misa del día 25, y se extiende hasta el 6 de enero, día en que los Tres Reyes Magos pasan por encima de Oriente Medio e India para llegar a este rincón de Asia.

Es usual ver pueblos enteros celebrando el servicio religioso entre sermones y cánticos a las 4.30 de la mañana, ya que los filipinos han incorporado a las tradiciones más arraigadas de España, las más típicas de Filipinas y alguna influencia made in USA.

La cultura local ha integrado perfectamente villancicos, árboles de Navidad y figuras de Papá Noel pero la Noche Buena es la fiesta central y conserva su término en español.

Todos asisten a la Misa del Gallo a medianoche y recién después comienza el festín de comida cuyo plato principal es el lechón. La mesa navideña se completa con el autóctono arroz, adobo y los rollitos de primavera.

Las temperaturas tropicales del mes de diciembre, permiten que amigos y familiares se visiten de casa en casa, coman y beban hasta bien entrado el día siguiente. La calle se llena de niños corriendo y el espíritu navideño se expresa en la eterna sonrisa del pueblo filipino.

Foto: Comunidad Tulay

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