Publicado por: María Belén-

En el archipiélago de Alor, en el extremo oriental de Indonesia, se encuentra Bampalola un pueblo que alberga una ‘casa secreta’ entre una docena de humildes cabañas fabricadas con bambú, madera y techos de hojas de palma. Sus dimensiones son ligeramente mayores y un detalle llamativo es que sus puertas están cerradas a cal y canto para impedir que nadie pueda entrar o salir de ella.

Unas llamativas pinturas en color rojo y negro decoran llamativamente las vigas exteriores en tanto que su interior guarda su tesoro más preciado, a salvo de miradas indiscretas y ambiciosos deseos: tambores mágicos y sagrados que desde hace más de 500 años, han ido pasando de padres a hijos, de generación a generación.

La historia de los tambores sagrados de Bampalola se remonta mucho tiempo atrás, antes de que arribaran los colonizadores holandeses al archipiélago que permaneció aislado del mundo exterior hasta no hace mucho; hasta la década del 50, sus tribus todavía cortaban cabezas y las portaban como trofeos y si bien no hay cazadores de cabeza en la actualidad, siguen conservando tradiciones ancestrales.

Excepcionalmente se puede acceder al interior de la ‘casa secreta’ que alberga el tesoro de dos tambores de bronce, con forma de reloj de arena, uno de ellos mide poco más de medio metro de altura mientras que el otro apenas supera los 30 centímetros.

Los instrumentos llamados ‘mokos’ fueron descubiertos enterrados bajo tierra y, las tribus de Alor creyendo que eran regalos de dioses y ancestros, le otorgaron un carácter mágico. Lo cierto es que si bien se desconoce su origen, muy probablemente hayan sido traído por los primeros mercaderes que pisaron las islas, provenientes de la India o China.

A los mokos se les atribuyen poderes mágicos e infinitos y, según cuentan los nativos, pueden convertirse en serpiente y morder a quien haya provocado una ofensa el cual tendrá de unas pocas horas para arrepentirse y presentar disculpas, o morir en caso de no hacerlo.

Más allá de ser un instrumento utilizado para la magia negra, los mokos son en la actualidad, un objeto de enorme valor, símbolo de riqueza y estatus social, que tiene un alto precio (2.500 euros) y cuya compra-venta suele estar vinculada a los nuevos matrimonios: el pago de la dote a la familia de la novia suele incluir en muchas ocasiones, al menos un moko.

Otras veces, los habitantes del poblado bailan a su alrededor para celebrar la construcción de una nueva vivienda y pedir a los dioses que bendigan a quienes la habitarán.

Las mujeres lucen un peinado esmerado y largos ikats negros con dibujos en rojo y amarillo, los hombres visten tocados con plumas, arcos de madera y grandes cuchillos con muescas en el filo que indican la cantidad de cabezas cortadas en combate por sus antepasados.

Nadie sabe con certeza cuál es su origen, aunque lo más probable es que fueran traídos desde la India o China por los primeros mercaderes que pisaron estas islas, pero en la actualidad, estos tambores herrumbrosos siguen batiendo magia y misterio en sus parches.

Fotos: Scott Bickell, Inside Indonesia

 

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