Un festival de características muy particulares se lleva a cabo durante la primavera de cada año en Kawasaki (Japón). Se trata del Kanamara Matsuri, el Festival del Falo de Metal, un evento sintoísta en honor a la fertilidad que se celebra el primer domingo del mes de abril y cuyo tema principal es la veneración al pene, ícono omnipresente en ilustraciones, dulces, vegetales esculpidos e incluso en un mikoshi (capilla portátil del sintoísmo).

Las celebraciones se realizan en torno del templo local y es una celebración muy popular que viene de antiguo, de cuando las prostitutas rezaban para pedir protección ante las enfermedades de transmisión sexual.

Pero la fertilidad también se extiende a otros campos y por tanto, el templo también encarna la protección divina sobre los negocios y el clan, los alumbramientos, los matrimonios y la convivencia armónica de las parejas.

Una leyenda cuenta que un demonio de dientes afilados se escondía en el interior de la vagina de una mujer joven y que durante las noches de bodas con la muchacha, el demonio castró a dos hombres. Por tal motivo, un herrero diseñó un falo de metal para romper los dientes del demonio. Esta leyenda es la razón por la cual se venera actualmente,  un falo de metal.

Este festival que además recoge dinero para la lucha contra el VIH, se celebra también en otras poblaciones de Japón y así, por ejemplo, en el santuario Tagata Shinto de la ciudad de Komaki, se guarda un falo de 2.50 metros de alto y 280 kilogramos de peso.

Durante las procesiones, los falos más grandes deben ser transportados por hombres de 42 años y los más pequeños, por mujeres de 36, porque se considera que son las edades sexualmente más críticas y es una buena manera de pedir virilidad y fecundidad.

Más allá del evidente simbolismo, El Festival del Pene es una verdadera fiesta que atrae a turistas y lugareños que festejan el culto al falo con gran algarabía.

Fotos: Guanakolandia’s Blog

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