Katmandú encontró su nombre en una estructura que está ubicada en la Plaza de Durbarl, llamada  Kaasthamandap. Este templo fue elaborado en el año 159 d. C, y su particularidad es que esta hecho íntegramente en madera, sin clavos, ni soportes.

Este es un templo mágico, no solo por su valor simbólico, sino por la leyenda que dice que toda su madera fue obtenida de un solo árbol.

Katmandú es la capital de Nepal, y es muy difícil hablar de ella, omitiendo su vinculación al movimiento hippie, que encontró allí su máxima casa en los finales de los años 60. En aquel entonces, el consumo de cannabis era legal en Katmandú, lo que generaba un lugar más propicio que en occidente, para el desarrollo de estos ideales.

En Katmandú, hay una fuerte convivencia de las creencias budistas e hinduistas. Muestra de ello son los numerosos templos que se encuentran en la ciudad, por ejemplo en Stupa, donde existe un templo budista de más de 2.500 años de antigüedad.

Pero Katmandú posee además una riqueza natural que es realmente de las más atractivas del mundo. Su máximo exponente son las cumbres del Himlaya y el río Vishnumati, todo el valle cuenta con siete espacios que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Esta zona está impregnada de un perfume místico en cada rincón. Por último, hay que mencionar a Thamel, el centro turístico y comercial de Katmandú, en él se encuentran restaurantes, bancos, comercios y todas las posibilidades de hospedaje.

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