Desde mayo de 1986, y sólo en los meses cálidos, es decir, desde mayo hasta octubre, es posible recorrer la ruta de la seda que va desde Pakistán hasta el interior de China, pasando por las montañas del Parir y bordeando el desierto de Takla Makan hasta Xián o Pekín.

La ruta puede iniciarse en Islamabad (Pakistán), a bordo de uno de los autobuses que regularmente cubren el trayecto Guilguid (o Gilgit), Kashgar a través del paso de Khujerab– a 5.500 metros sobre el nivel del mar- y la carretera de Karakoram que discurre entre los picos más altos del mundo.

El Takla Makan. Para descubrir este mítico desierto se puede partir de Pekín en avión hasta Urumchi. El recorrido ideal es tomar un autobús en esa ciudad y bordear el desierto hasta Kashgar. Los vehículos no son cómodos pero el viaje, de tres días y medio de duración, vale la pena, sobre todo las paradas en los oasis para comer o dormir.

Dunhuang: Se trata de un oasis enorme en medio del desierto de Gansu, situado entre el Takla Makan y el Gobi propiamente dicho. Las cuevas de los mil budas, uno de los mejores ejemplos de arte budista del mundo, pueden visitarse en un viaje que incluya Urumchi y Turpan, a donde se llega en autobús de unas cinco horas desde Urumchi.

Las praderas de Mongolia: El viaje conviene hacerlo en tren. Debido a la irregularidad del transporte aéreo a causa del viento y las tormentas de arena. Es posible ir en ferrocarril desde Pekín hasta Urumchi donde se organizan excursiones a las praderas, incluida la estancia en una típica yurt.

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