Un turista puede llegar a restaurante en Japón, ser atendido con esmero por el mesero, gustar el exquisito sukiyaki plato a base de carne de ternera, fideos, verduras y salsa dulce. Luego a su llamado se le ofrecerá la cuenta, finalmente el visitante reconocerá la atención dando una propina. Es lo que normalmente sucede ¿Cierto? Pues aquà la historia se trunca, la propina no será recibida. IncreÃble, curioso… pero cierto. Japón es un paÃs diferente.

Japanese paper money – front por kalavinka
Asà es la norma y costumbre nipona, muy contraria en otras partes del mundo. Por ejemplo en Estados Unidos y el resto del mundo globalizado es casi un deber otorgar algo de dinero al servidor de un restaurante, hotel y cargador de maletas en el aeropuerto, además es señal inconfundible de haber recibido un buen servicio. Hasta en algunos casos la medida del aporte es el 10% del consumo.
El estilo de Japón recoge en parte la intención comunista de presentarse como un pueblo autosuficiente, y que sólo recibiendo la cancelación de la cuenta, es la retribución justa por el servicio. A pesar de la oposición de recibir propinas, esto no aminora la calidad del beneficio, ya sea en un suntuoso hotel de 5 estrellas o un modesto local de comida al paso donde acuden casi al amanecer personas que vienen de una noche de copas.

Esta es una razón para que Japón se distinga en calidad y se enorgullezca con su frase Made in Japan. La época Meiji convino en 1867 una nueva filosofÃa imperial pero dando el salto a la modernización. En ese sentido fue usual enviar delegaciones y residentes a Europa y Estados Unidos para sistematizar los adelantos y tendencias. Ya era tiempo que los nipones salgan de su etnocentrismo, y en esa intención, aparte copiaron todo lo bueno del mundo desarrollado, la siguiente etapa fue mejorar estas cosas. Pasó el tiempo, declaró la guerra a Alemania en 1914, siguió su etapa en militarismo en los años 30.
El estado feudal aceptó la importación de muchas cosas, excepto de la propina. Trajo una cantidad de reposterÃa europea y occidental. Y a pesar que son servidos con mayor virtuosismo que en los recintos de ParÃs o Londres, los nipones se abstienen de recibir dádivas adicionales.

De este modo, el extranjero se siente como el ser más privilegiado y por cierto con dinero adicional para seguir usando en el paÃs del sol naciente. No intente hacerlo, serÃa tomado como un insulto y para ellos recibirla es como aceptar la condición de inferioridad.
