En el desolado desierto de Gobi, encontramos las ruinas de la antigua ciudad de Gaochang que brilla como una resplandeciente piedra preciosa incrustada en el árido desierto y sobre la ruta de la seda.

Construida como ciudad oasis en el siglo I a.C, las ruinas están situadas a unos 45 kilómetros al sudeste de Turfán, en la provincia china de Xinjiang y abandonada a finales del siglo XIV.

Gaochang significa ciudad del rey y los restos que hoy podemos apreciar, dan muestra de la grandeza y la prosperidad de la antigua ciudad,  clasificada como una unidad cultural importante que en 1961 pasó a estar protegida por el estado.

Dado el lugar estratégico que ocupaba como centro del transporte al oeste de China, se convirtió en uno de los enclaves más importantes de la antigua ruta de la seda por ser el punto por donde desfilaban las riquezas transportadas en las milenarias rutas comerciales de entonces.

En sus orígenes fue utilizada como guarnición militar y también capital del antiguo reino de Gaochang en el siglo II a.C. Capturada por la dinastía Tang quedó bajo su control en el año 640, hasta el siglo IX y de allí hasta el siglo XIV, fue capital del reino de Kharakhoja, un antiguo reino uigur.

Protegida por una muralla construida en tierra, con paredes de hasta 11,5 metros de altura y nueve puertas de entrada, la ciudad se dividía en dos zonas: la parte interior y la exterior que quedaba fuera de  la muralla.

Como centro del budismo, la ciudad contaba con templos y monasterios en número suficiente como para albergar hasta 3.000 monjes; hoy en día se conservan los restos de dos templos, uno de ellos con murales muy bien conservados y el otro que ocupa unos 10.000 m2 con su sala principal, dormitorio de los monjes, sala de lectura y biblioteca.

La mejor época para visitar Turfán es entre junio y agosto, época en que los distintos frutos están maduros y cuando es posible participar de la Fiesta de la Uva y disfrutar de diversas actividades culturales.

Etiquetas: ,