Por estos días, Israel ha celebrado el centenario de sus famosos kibutz, nacidos en principio como comunas agrícolas.

En octubre de 1910, hace justo cien años, se fundaba en el norte de Israel y a orillas del lago Tiberíades, Degania, el primero de los kibutz que surgía como comunidad dedicada al agro puesta en función de ayudar en la construcción del futuro Estado judío.

Convertidos ahora en uno de los símbolos del país, los kibutz fueron transformándose a lo largo del tiempo y pasaron a ser de colonias agrícolas de inspiración comunista, a centros de resistencia judía que sustituyeron los puestos fronterizos durante la guerra.

Podríamos decir que fue un ‘invento’ de los pioneros, jóvenes idealistas del siglo XX provenientes de Europa que buscaban una sociedad mejor.

Bajo el lema ‘Cada uno según su capacidad, a cada cual según sus necesidades’, un grupo de judíos provenientes de Europa del Este instalaron este sistema comunitario que, si bien ha ido modificándose, su esencia, el sueño de aquel espíritu colectivo, se mantiene intacta.

Así es como la mayoría de los servicios del kibutz siguen siendo gratuitos para sus habitantes, aunque actualmente se rigen por un sistema de salarios que difiere según el aporte laboral de cada miembro.

Si bien las propiedades siguen siendo colectivas, se han privatizado parcialmente como una manera de solventar la economía y, en la mayoría de los casos se han habilitado como alojamientos con encanto para viajeros que buscan revivir la mística de aquellos primeros kibutz.

Actualmente podemos encontrar 273 comunidades extendidas por todo el país, la mayoría en lugares aislados. Tal vez uno de los más emblemáticos sea el kibutz Ein Gedi que nació en 1956 a los pies del oasis del mismo nombre.

Asomado al Mar Muerto y sobre una elevación natural, sus casas están rodeadas de un jardín botánico donde se cultivan plantas de todo el mundo. Allí viven y trabajan en comunidad, compartiendo todo, 600 personas que como aquellas que vinieron cien años atrás mantienen vigente uno de los experimentos comunales más importantes de la historia.

Foto: Federico Ruiz de Andrés

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