Históricamente, la entrada de turistas estaba vedada al denominado país del Dragón Relámpago salvo para algunos privilegiados extranjeros, avezados turistas que cruzaban sus fronteras.

El Reino de Bhután al que referimos siempre estuvo rodeado de un halo de misterio a partir de su escaso contacto con el mundo exterior, producto de un voluntario aislamiento que sumado a su inaccesible geografía le otorgan uno de los ecosistemas más intactos del planeta.

Ahora, y gracias a una creciente apertura, es posible visitar los monasterios que cuelgan sobre las paredes verticales del Himalaya, conocer personalmente los monjes de llamativas togas rojas y observar el ondear de las históricas banderas multicolores de rezo que flamean en las cumbres de este verdadero paraíso escondido.

El viajero arribará con seguridad, primero a Nueva Delhi ciudad bulliciosa que también ofrece la posibilidad de visitar numerosos templos como la mezquita de Jama Masjid o el minarete de Qutub Minar o podrá visitar la ciudad de Paro y visitar en la siguiente jornada el Monasterio de Taktsang (El nido del Tigre) incrustado en una pared de granito a 900 metros sobre el valle para lo cual es necesario hacer un poco de trekking.

En el siguiente día el viajero puede conocer Wangdiphodrang y su monasterio de Tango que se encuentra sobre una colina a 280 metros de altura, visitar Bumthang, el valle más bello del país, acoge su centro religioso, conocer las famosas torres vígias de Tronsa, hacer compras o recorrer Calcuta antes de emprender el regreso.

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