Río Eufrates, el grande de Asia
El Río Eufrates, junto con el Tigris y el Nilo, es el responsable de que la vida exista en el Medio Oriente. Es gracias a este río que muchas civilizaciones desde tiempos muy antiguos han podido desarrollarse aprovechando el agua que fluye por su cauce. Sus 2,780 kilómetros de longitud atraviesan actualmente los territorios de Turquía, Siria e Irak, y es en este último país donde se une con el Tigris para formar el Chatt-Al-Arab que finalmente desemboca en el Golfo Pérsico.

The Euphrates River por Jayel Aheram
Se dice que en la antigüedad el caudal del río era mucho más caudaloso y según cuenta Plinio y otros historiadores antiguos, el Eufrates tenía desembocadura propia al mar, al igual que el Tigris. Tal y como ha ido cambiando el río, también lo han hecho las poblaciones que se han asentado a sus orillas.
El río ha sido testigo del paso de los acadios, sumerios, babilónicos, asirios, beduinos, entre muchos más. En la actualidad se ha desatado la polémica por la cantidad de agua que reciben los países por donde atraviesa el Eufrates. Irak siempre ha estado cauteloso y temeroso de que países como Turquía y Siria lo dejen sin la cantidad suficiente de agua a causa de los grandes embalses construidos en estos dos países que proveen de energía y agua a sus habitantes. A pesar de estos problemas y otros más, el Eufrates sigue siendo encantador por los paisajes que regala y la importancia agrícola que representa para los que pueblan sus márgenes.

A lo largo del río podemos ver apostados en sus márgenes restos históricos de lo que antes fueron grandes ciudades hoy desaparecidas por el paso del tiempo y también construcciones modernas para el aprovechamiento de las aguas del río.
La Gran Presa del Eufrates construida a partir de 1968 con la ayuda de la extinta Unión Soviética es la primera obra hidráulica de importancia. Su construcción motivó la recuperación de muchos restos históricos como el Castillo de Qalat Jaber.

Euphrates River por Hovic
Cincuenta kilómetros hacia el este por la carretera se llega hasta Raqqa, la ciudad favorita de Harun el-Rashid en el siglo VIII. En la actualidad no queda casi nada de la antigua ciudad, salvo los restos de las residencias palaciegas y la mezquita grande, así como las murallas y la impresionante Puerta de Bagdad. Siguiendo con el recorrido por las márgenes del río se levantan ciudades históricas como Halabiyé, Deir ez-Zor, Doura Europos, entre otras.
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Fecha: November 25, 2008 at 3:30 am









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