Entre las características del idioma hebreo, el biblista francés Georges Auzou supo decir que es una lengua más pasional que armónica, ruda y a la vez vigorosa.

Lo cierto es que en la lengua hebrea predominan las consonantes duras y graves, por un lado, los sonidos guturales, por el otro, pero también los sordos y los enfáticos. Quizás por esta razón, Auzou sostuvo que es una lengua con más pasión que armonía, con más energía que gracia, y más acorde con los escritos sagrados que para los estéticos.

Además, el hebreo es una lengua rústica, sencilla y pobre, con un vocabulario acotado. Son pocos los nombres o verbos compuestos en ésta lengua. Lo mismo sucede con los adjetivos o calificativos.

Por otra parte, la lengua hebrea es a la vez concreta y dinámica. Esto es debido, sobre todo, al genio hebraico, ya que después de su origen, en el que fue un lenguaje de los sentidos, el hebreo continuó siendo un idioma muy vigoroso. Por esta razón su peculiaridad en el decir, vivaz y directo a la vez.

En la lengua hebrea prevalecen, además, los verbos de movimiento; es decir: al no existir el verbo “haber”, el “ser” se vuelve activo y quiere decir “existir de manera eficaz”.

Por otra parte, en hebreo los tiempos de los verbos son “aspectos” de una acción, tanto si es ésta única o repetida, instantánea o prolongada. Lo que se distingue no es tanto el pasado, el presente y el futuro, en tanto tiempos, sino lo “acabado” y lo “inacabado”, lo perfecto y lo imperfecto, respectivamente.

Para más información al respecto: “Traductor Hebreo Español“.

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