Cada vez son más los turistas que quieren descubrir la historia y los monumentos del Asia Imperial, de la parte más secreta de China, esa que está rodeada de templos y de ciudades prohibidas. Todo un hallazgoo para el viajero más aventurero.

El viaje de Beijing en Pekín permite conocer la parte más secreta y desconocida de China, el Asia Imperial. Son más de 1.300 kilómetros entre dos de las ciudades más importantes del gigante chino. El inmenso país asiático abarca casi 10 kilómetros cuadrados de superficie, pero en ellas se encuentra lo mejor de la opulencia imperial y de la fiebre cosmopolita. Un territorio sagrado y lleno de tradiciones.

Viaje a Asia Imperial

Asia Imperial en Beijing

Beijing es, posiblemente, una de las ciudades más pobladas de Asia con más de veintidós millones de personas, así que nos podemos imaginar la cantidad de tráfico con la que cuenta esta ciudad. Entre el bullicio de la gente y los coches, nos encontramos con lugares místicos como el templo de los Lamas, un recinto budista muy antiguo y el más importante de todo Beijing.

Visitar este monasterio resulta muy interesante ya que podremos conocer cómo es la vida cotidiana y las construcciones bajas y el ambiente tranquilo, lejos de esas calles bulliciosas de Beijing.

Uno de los lugares más visitados de Beijing es la Ciudad Prohibida. Este es un conjunto palaciego que fue residencia exclusiva para los emperadores durante más de 500 años. Ahora tan sólo se muestra majestuoso e inmenso para los miles de visitantes que llegan en autobuses para contemplarlo. Fue construido según los principios del confucionismo y del taoísmo, buscando la armonía entre el yin y el yang. Es tan grande y hay tanto que ver, que posiblemente necesitemos tiempo y mucha atención para descubrir los más mínimos detalles del pasado imperial.

También imposible de perderse son el Templo del Cielo, un refugio para aquellos viajeros que no soporten el barullo de la ciudad, y el Palacio de Verano, un idílico lugar con preciosos jardines, pabellones y fuentes con agua.

Viaje a Asia Imperial

El retiro Imperial en Chengde

Al norte de Beijing se encuentra en el complejo residencial de Chengde, un recinto compuesto por ocho templos que servían de residencia de verano de los emperadores manchúes.

A finales del siglo XVIII se alzaban doce templos que tenían una finalidad más política que religiosa. En realidad servían de alojamiento a los líderes de las minorías étnicas del imperio o a los dignatarios de los países vecinos.

El lugar resulta muy especial, porque además de contar con una ubicación privilegiada, entre las montañas, los abundantes y caudalosos ríos y la atmósfera siempre fresca y agradable, los emperadores se encargaron de dotar su residencia amurallada, a imagen y semejanza de la Ciudad Prohibida, con unos jardines muy extensos y armoniosos.

El principal tesoro de Chengde está en lo alto del templo de Puning y dentro de la sala de Mahayana: se trata de la estatua dorada de la diosa budista de la Misericordia, Guayin, con más de 22 metros de altura y 42 brazos que está expuesta envuelta en un halo en el que sus devotos atribuyen a lo divino y que, seamos creyentes o no, fascina y contagia a cualquier visitante.

Viaje a Asia Imperial

Otro de los más espectaculares restos del Asia Imperial se encuentra en Xian. Xian fue capital imperial durante 4.000 años y once dinastías, está a más de mil kilómetros al sur de Beijing y aun conserva aquel esplendor imperial como magnífico patrimonio monumental que representa. No debemos perdernos su legado más famoso, los Guerreros de Xian, a escasos 28 kilómetros de la ciudad, la Gran Mezquita o la muralla de más de 14 kilómetros que se empezó a construir en 1370.

Aquí tienes una pequeña muestra en este vídeo de este templo a los Guerreros de Xian, uno de los más importantes legados imperialistas:

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Imágenes | Wilson Loo

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