A pocos metros del Grand Palace en Bangkok, caminando por la calle Maharat nos tropezamos con cientos de turistas y tailandeses que se dirigen al mercadillo de amuletos, con la esperanza de atraer la buena fortuna.
Muchos son los puestos que venden pequeñÃsimas imágenes de buda que los clientes examinan bajo una lupa, hasta encontrar el indicado. Los hay para alejar los bichos de las cosechas de arroz, para mantener alejada a la suegra, para conseguir los favores de una chica o chico, para atraer la suerte en los negocios o en la polÃtica… la oferta de amuletos, talismanes y medicinas mágicas’ es amplia; entre los puestos del mercadillo también suelen instalarse algunos adivinos que atienden clientes de todas las edades y condiciones sociales que esperan su turno haciendo cola.
Los Mor Doo, que se traduce como «un doctor que ve» son muy tomados en serio por los tailandeses quienes recurren a ellos antes de tomar cualquier decisión importante tal como una boda, las inversiones o el nombre de sus hijos.
Las creencias budistas se combinan con tradiciones animistas y del Brahamanismo hindú y la fe en los adivinos no reconoce distingos sociales ya que incluso la clase más educada y moderna de la sociedad tailandesa recurre a los servicios de su gurú de cabecera.
Las consultas son de lo más variadas asà como también las técnicas de adivinación que van desde la lectura de las manos, la cara o los pies, la utilización de médiums, cartas astrológicas de tarot o baraja francesa y como la tecnologÃa también ha alcanzado el esoterismo, algunos adivinadores utilizan programas de ordenador para predecir el futuro.
Asà pues, en el mercadillo de Bangkok, en una sesión  15 minutos y pagando alrededor de 100 bath (2 euros) podrás saber cómo te irá en los negocios o si tu marido es infiel.

